NUESTRA HISTORIA

El Colegio Sagrado Corazón de Jesús es una Institución educativa de gestión privada confesional de la Congregación Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús (Argentinas), compuesta por tres niveles de educación obligatoria: Inicial, Primario y Secundario.

A principios de 1889 el gobernador de la provincia, Dr. Gálvez, solicitó a la Congregación de la Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús, el envío de un grupo de ellas, con el fin de crear un colegio para niñas en la ciudad de Santa Fe. Dicho pedido respondía a la admiración que sentía hacia la obra realizada por la Madre Catalina y su Congregación, que se había expandido más allá de Córdoba. Para ello ordenó la donación perpetua del edificio denominado Lazareto, como así también la manzana en que estaba construido. Viendo en este pedido la voluntad de Dios, llegaron un grupo de hermanas a nuestra ciudad luego de pasar por serios contratiempos: el descarrilamiento del tren que traía su equipaje, un puente arrasado por el río crecido, la pobreza total en la que se hallaron. Nada las detuvo ni mermó el entusiasmo y la alegría de continuar la obra, y la Virgen de Guadalupe las cobijó bajo su manto de Madre, porque las bendiciones del cielo se derramaron sobre aquella comunidad, siempre pobre como Cristo, pero siempre como Él, pródiga de beneficios para cuantos se acercan a ella. El 7 de abril de 1889 se celebró la primera misa en este lugar que pronto se convertiría en colegio del Sagrado Corazón de Jesús. A las dificultades económicas de los inicios, dadas por el alejamiento de la ciudad y la pobreza del barrio en el cual las hermanas se habían instalado se fueron sumando otras. En 1890 el colegio se vio invadido por la difteria y sacudido por fuertes vientos que volaron el techo de la casa. Esta terrible enfermedad provocó la muerte de tres hermanas y dos alumnas. Pero su inmensa fe, la protección del Sagrado Corazón y la ayuda espiritual y económica constante de amigos y de toda la comunidad santafesina, hicieron que la labor de las hermanas continuara. En 1892, con motivo de la inauguración de un Asilo de huérfanas, en la actualidad llamado Hogar Santa Magdalena, viajó a Santa Fe Madre Catalina, hecho que motivó la alegría y regocijo renovado de la comunidad. En 1905 se edificó el salón de actos y se concibió la idea de levantar un templo al Sagrado Corazón, que pudo inaugurarse en 1913. Desde entonces y hasta la actualidad muchos han sido los adelantos edilicios que con gran esfuerzo se han ido concretando, respondiendo a las necesidades que se fueron presentando en la sociedad santafesina en las distintas épocas.

NUESTRO PROYECTO

Consideramos a la Persona como un ser constituido por una pluralidad de dimensiones que se expresan de forma simultánea: biológica, psicológica, social, eco-ambiental y trascendente. Esto significa que, para toda la comunidad educativa, sus miembros son seres libres, dignos, integrados en cuerpo y alma, relacionales, vulnerables, que acompañan y son acompañados en un proceso de recreación continua.
Nuestro Proyecto Educativo Pastoral, enmarcado en las directrices generales del “Ideario y Proyecto Educativo General del Instituto Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús (Argentinas)” considera a la Educación como un proceso humanizador e integrador de la persona, que posibilita el desarrollo del pensamiento crítico y el vínculo personal con la transcendencia, en libertad y comunión con el medio y con Dios, comprometido con su entorno, transformando la sociedad y construyendo historia. Proceso basado en el diálogo y el encuentro permanente, transversalizado por valores e integrando una verdadera comunidad educativa desde el Amor y la Reparación. Valores éstos que son don y tarea para vivir el Evangelio como Familia de Madre Catalina, poniendo el acento en el reconocimiento de la dignidad del otro. Si bien los seres humanos por nuestra propia condición somos vulnerables, capaces de herir y ser heridos, también tenemos la potencialidad de ser reparados y reparar por medio del amor. Amor que toma el rostro de reconocimiento, perdón y solidaridad. Desde el Corazón de Jesús la reparación nos permite crear vínculos donde lo que define a los seres humanos no es el daño sino el amor, permite trascender las heridas y apostar al crecimiento humano-espiritual personal y del otro. En el Corazón de Jesús reconocemos el Amor misericordioso que nos mira en lo más profundo, nos marca el rumbo, nos orienta y nos ayuda a caminar en nuestra vida. Nuestros niños y adolescentes aprenden en nuestro colegio con un fuerte sentido de Comunidad, en un ambiente escolar caracterizado por la alegría y la pluralidad, el amor y el respeto. Son acompañados en sus trayectorias educativas, integrando lo pastoral y pedagógico, lo individual y lo grupal, desde una comunicación fuerte y permanente con las familias.

NUESTRO MARCO INSTITUCIONAL DE CONVIVENCIA

La convivencia y el clima institucional de nuestra comunidad educativa son primordiales para posibilitar la enseñanza y el aprendizaje. Vivir en comunidad implica reconocer al otro, respetarlo, y en ese proceso aprender las herramientas necesarias para una vida democrática, profundamente humana y orientada en los valores del Evangelio. En el Colegio Sagrado Corazón, las normas y regulaciones necesarias para la convivencia se construyen desde un marco general institucional hacia cada nivel educativo, donde se contextualizan las especificaciones según las características de las edades que los transitan. Cada miembro de la Comunidad Educativa es responsable de la convivencia y traduce en acciones su compromiso con la visión y la misión institucional . Entendiendo que ésta incluye a todos los actores implicados en la escuela, siendo la Familia la primera e insustituible educadora. Es fundamental para el trabajo en comunidad, fortalecer la buena comunicación entre sus miembros, entre las familias y el colegio. Compartir las vivencias escolares y asumir un rol protagónico en la vida de sus hijos es el compromiso que se solicita a las familias. La educación y la vida de nuestros estudiantes es responsabilidad de este compromiso mutuo, familia - escuela” Educar es un acto de amor, profundo y permanente, que restaura la imagen de Cristo en el ser humano. La educación fue el camino elegido por Madre Catalina, en su Sueño Dorado, y es el que hoy queremos seguir transitando para formar integralmente a niños y jóvenes, para que, desde su singularidad plenamente vivida, sean personas constructoras de una sociedad según el Corazón de Jesús.